John Wayne y los Oscars




                John Wayne fué nominado por primera vez al oscar al mejor actor en 1949, por su interpretación como el sargento Stryker en la película "Arenas Sangrientas" de Allan Dwan. En esta ocasión compartó nominación con Kirk Douglas por "El ídolo de barro", Gregory Peck por"Almas en la hoguera", Richard Todd por "Alma en tinieblas" y Broderick Crawford por "El político", siendo este último el que se llevó la preciada estatuilla.

                La noche de la ceremonia, Duke estaba muy nervioso, y se sentía como derrotado, según Pilar Wayne en su libro:"Duke: Mi vida con John Wayne".
La competencia era dura: Dustin Hoffman y Jon Voigth, ambos soberbios en "Midnight Cowboy", Richard Burton por "Ana de los mil días" y Peter O´Toole por "Adiós Mr. Chips".

                La mayoría de los críticos tenían a Wayne como favorito, pero también era cierto que Burton y O´Toole habín sido injustificadamente pasados por alto tantas veces que quizás la Academia podría querer corregir su fallo premiándoles.Entonces, cuando Barbra Streisand subió al escenario, ella anunció lo que se esperaba: "...and the winner is... John Wayne!". Duke recibió una estruendosa avación, besó a Streisand, se quitó una lágrima y pronunció en siguiente discurso:

"WOW! Si hubiera sabido esto me hubiera puesto el parche en el ojo 35 años antes. Señoras y señores, no soy extraño en este escenario. He subido y recogido esos maravillosos hombres dorados antes, pero siempre para amigos. Una noche subí dos veces: una para el Almirante John Ford y otra para nuestro querido Gary Cooper. Estuve nuy diestro e ingenioso esa noche, pero eta noche no me siento muy hábil, muy ingenioso
Me siento muy agradecido, muy humilde y debo dar las gracias a mucha, mucha gente. Quiero dar las gracias a los miembros de la Academia, a todos ustedes que nos están viendo por televisión, gracias por seguirnos con tanto interés en nuestra gloriosa industria.
Buenas noches".
                La satisfacción que le produjo a John Wayne este galardón fué enorme, como lo prueba el hecho de que, al regresar de Los Angeles con la estatuilla, encargó una reproducción de la misma para todo el equipo técnico y artístico que había realizado la película. Reproducciones que tenían la particularidad de llevar un ojo tapado con un parche negro. "Durante años los críticos dijeron que yo no era un gran actor. Bueno, no hay que preocuparse. A la gente le gustan mis películas y eso es todo lo que cuenta".

                En 1979 el cáncer había ya invadido el estómago e intestino de John Wayne. Era el principio del fin. Aún así el actor acude a la entrega de los óscars de dicho año, recibiendo una enorme ovación. Fué su última aparición en público, a pesar de sus palabras , que fueron estas:"Los óscars y yo tenemos algo en común. Ambos llagamos a Hollywood en 1928. Los dos estamos algo zarandeados por la vida, pero seguimos aquí y pensamos hacerlo durante bastante tiempo".



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© Juan Ramón Nájera.