"John Wayne vende cara su vida"

A los 57 años, rehusa rendirse a la enfermedad

          En cama, pero acompañado de un vaso de whisky y cigarrillos, Wayne, el viejo león, el vencedor de innumerables peleas cinematográficas, está dispuesto a vender cara su vida.
          Wayne descansa y se prepara para continuar su vida normal de actor.Tiene en perspectiva el film "Loa cuatro hijos de Kartie Elder", con Dean Martin y está seguro de que no tendrá problemas para comenzar el rodaje en enero.
          No todos están tan seguros como él. Pasa los días sin leer ni responder alas cartas y sus pensamientos son un secreto hasta para los más íntimos. Un absceso cerca del pulmón ha sido el enemigo oculto capaz de derrotar, por primera vez al Duke.Y ese absceso, dicen algunos, puede ser con toda probabilidad cáncer.

          Pero el Duke no abandona la pelea, como no la abandonó el día en que salió del hospital, después de haber permanecido en tratamiento. Después de haber visto por la ventana de su dormitorio la nube de fotógrafos y de reporteros que esperaban su salida, John rehusó dejar el hospital del Buen Samaritano en una silla de ruedas. "Tengo una reputación que sostener" dijo fogosamente al médico y enfermaras que lo rodeaban.
Caminó por la larga avenida que llevaba justo a la reja del hospital, sostenido nada más que por el poderoso apoyo de su voluntad, en tanto que se le contraía el rostro y gotas de transpiración perlaban su frente. Bajo los flashes sonreía, aunque estaba visiblemente fatigado cuando se sentó frente al volante de su automóvil,
y volviéndose hacia los periodistas les dijo: "ustedes ven, mis amigos, que aún estoy en buen pie. No tengo infarto ni tumor maligno, nada más que un pequeño absceso cerca del pulmón".
          Después se dirigió a su rancho, donde las flores y telegamas de bienvenida se amontonaban. Toda la tarde recibió visitantes que querían saber de su estado. Le saludaban jovialmente: "¡Bravo! ¡Viejo león! ¡Te las has arreglado bien!. Sí- respondía John Wayne - toda va bien por ahora.
          Con la llegada de la tarde, ya no se jactaba más. Quizá un poco de miedo. Tenía ganas de fumar un cigarro y beber un vaso de whisky..., como antes... Como antes de ese día de septiembre, cuando llegó al hospital por un tobillo.
          John Wayne, inmovilizado en su cama se aburría y mataba el tiempo fumando y bebiendo whisky. Creía salir la próxima semana..., pero esa semana volvió al hospital, no por el tobillo, sino por el tórax. Los exámenes habían revelado que ocurría algo grave en las cercanías del tórax...Quizás un comienzo de infarto, quizás un absceso... Lo médicos permanecían en la duda.

La noticia alarmó a Hollywood, y Patrick, el tercer hijo de John, aplazó su matrimonio.
Cuando se supo que John Wayne estaba quizás atacado de un cáncer, a los 57 años; años repartidos en fumar, beber y trabajar, se pensó que estaba acabado, sin remedio. Y como a "duke muerto, duke puesto" empezó a barajarse el nombre de Steve Mc Queen entre los sucesores de John.
Sin embargo, después de unos días, John salió del hospital aparentemente recuperado, o por lo menos eso es lo que él quería hacer creer.

          Se le han prohibido el alcohol y el tabaco, pero él bebe un vaso de whisky o enciende un cigarrillo..., dos gestos que son parte integrante de su personalidad, Después de todo, ¿por qué no?
           A este hombre invencible de cien grescas, al hombre de los puños de acero, la muerte no lo sorprenderá, traicioneramente, por la espalda.


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© Juan Ramón Nájera.