El siglo XVIII trajo a Madrid y a España una nueva dinastía. Su llegada, inicialmente simple, se complicó después en una guerra de sucesión, en la que los intereses españoles y extranjeros se mezclaron.

El testamento de Carlos II, último rey de los Austrias, era claro. Su sucesor debía ser Felipe de Anjou, nieto del rey de Francia Luis XV, perteneciente a la Casa de Borbón, pero también aspiraba al trono español el archiduque Carlos, vinculado a la Casa de Austria.

El 18 de febrero de 1701, llegaba a Madrid Felipe V instalándose en el Palacio del Buen Retiro, mientras se preparaba su entrada solenme en la ciudad como era costumbre. El 14 de abril del mismo año, se produjo la entrada oficial.

Todo el recorrido estaba perfectamente engalanado con enormes arquitecturas efímeras: arcos profusamente adornados a la salida del Retiro, escudos, estatuas, tapices y brocados jalonaban todo el recorrido por las calles de Alcalá y Mayor hasta el Alcázar.

Mientras el nuevo rey se instalaba en el trono, la guerra apenas se había iniciado en Europa entre los partidarios del rey francés y del austriaco, pero poco a poco, se fue complicando hasta que, en 1705, se convirtió también en una guerra civil en el interior de los reinos españoles.

Hasta el año 1705, el rey Felipe V y Madrid apenas se habían enterado de la guerra, pero la división del territorio nacional en dos bandos, obligó a la participación más directa de Madrid en la guerra, sobre todo, cuando a principios de Julio de 1706 el archiduque Carlos se instaló en Madrid al ganar sus tropas, aunque un mes más tarde, de nuevo el rey Felipe ocupaba la capital.

El definitivo triunfo del pretendiente francés y los apoyos que el austriaco había recibido del reino de Aragón, influyeron en las decisiones políticas del nuevo monarca, que aumentó la centralización política y disminuyó los fueros y privilegios que aún conservaba el antiguo reino de Aragón.

Con la victoria definitiva, aumentó el poder del monarca y a la vez el poder de la capital desde donde se ejercía.

La ciudad de Madrid comenzó a albergar aquellos organismos desde los que actuaba el nuevo poder, en el centro de la ciudad. En torno a la Puerta del Sol se edificaron la Casa de la Aduana o Ministerio de Hacienda, la Casa de Correos, la Casa de Postas y desde un punto de la propia plaza se traza la red radial de caminos de España.

Durante el reinado del primero de los Borbones se adoptaron una serie de importantes decisiones para la ciudad, unas relacionadas con su función de capital, como la creación y asentamiento en Madrid de la Real Academia de la Lengua en 1717 o la de la Historia en 1738, otras relacionadas con el funcionamiento de la ciudad, como las modificaciones de algunos de los organismos municipales: La Sala de Alcaldes de Casa y Corte y el propio Concejo Municipal.

El primero, debía ocuparse del orden y de la policía urbana, vigilar las calles, los mercados, controlar a los vagabundos numerosos por aquellos años, pues al calor de la guerra y como consecuencia de ella en Madrid había crecido su número, perseguir a los delincuentes, etc.

Se dotó a esta sala de mayores medios para atender sus funciones y se ampliaron sus competencias, ya que la nueva monarquía deseaba tener la ciudad controlada.

El Concejo Municipal, era el organismo encargado de la limpieza, la ornamentación y el mantenimiento, además de otra serie de cuestiones administrativas. La persona más importante del Concejo era el corregidor, representante del rey en el municipio, estando ayudado por los regidores, todos ellos pertenecientes a la baja nobleza.

El funcionamiento de este organismo era a través de comisiones (52 en aquella época), algunas con cometidos tan curiosos como las Verbenas, Traslado de Toros, Pésames y Enhorabuenas, etc.

Una curiosidad religiosa durante este reinado fueron las "Rondas del Pecado Mortal". Se llamaban así a las rondas nocturnas realizadas por la Santa y Real Hermandad de María Santísima de la Esperanza y Santo Cielo en la Salvación de las Almas.

Esta Hermandad mantenía una casa-refugio para jóvenes prostitutas arrepentidas, ofrecían misas por quienes se encontraban en pecado mortal y para obtener fondos y alertar a las conciencias salían los miembros de la Hermandad a pedir por las calles madrileñas durante todas las noches.

Con una campanilla que hacían sonar, alertaban de su presencia y su voces retumbaban en la noche. De las ventanas de algunas casas les tiraban monedas, envueltas en un papel encendido, para que los de la ronda supiesen donde caía la moneda.

Los faroles colocados por Sabatini durante el reinado de Carlos III, hicieron desaparecer a la famosa Ronda del Pecado Mortal.

El rey Felipe, falleció el 9 de Julio de 1746 en el Palacio del Buen Retiro, sucediéndole su hijo Fernando VI, casado con Mª Teresa Bárbara de Braganza, hija del rey de Portugal. Su reinado fue breve, apenas doce años, pero llevó a cabo algunas innovaciones importantes para la ciudad.

Nombró un gobernador político y militar, que asumió importantes competencias del Corregidor y de otros cargos. Levantó el imponente Hospicio de la calle Fuencarral, mucho más grande en cuanto a espacio, que lo que hoy ocupa el edificio del Museo Municipal. Comenzó la reforma de las calles y se colocaron los primeros faroles particulares a las puertas de las casas.

Cuando en 1758 el monarca dejó el trono y se retiró al castillo de Villaviciosa, a llorar la muerte de su mujer, el Ayuntamiento de Madrid tenía un superávit económico importante, con lo que su sucesor, Carlos III, pudo emprender la realización de parte de las obras que embellecieron la ciudad.

El 11 de Septiembre de 1759, Carlos III, hijo de Felipe V y de Isabel de Farnesio fue proclamado rey de España y a la sazón rey de Nápoles. Hizo su entrada solemne en la ciudad de Madrid el día 13 de Julio de 1760, después de varios meses de trabajo en el Palacio del Buen Retiro, donde había dado muestras de su gran capacidad y dedicación.

Imágenes:

-Palacio del Buen Retiro, pintura atribuida a José Leonardo (1637-1638) expuesta en el Museo Municipal de Madrid.

- Maqueta del antiguo Alcázar conservada en el Museo Municipal de Madrid. Su lugar lo ocupa hoy el Palacio Real.

- La entrada principal del Palacio Real, estilo neoclásico del siglo XVIII.

- Fachada principal del Palacio de Villahermosa, lugar donde se expone la Colección Thyssen.

- Castillo de Villaviciosa de Odón, lugar donde morirá Fernando VI, trastornado por la muerte de su esposa.

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