



Nacido al aire libre en la
Plaza de San Salvador, fue acogida la corporación municipal más
tarde, en gran parte por presiones reales, en la vecina iglesia de San Salvador,
donde celebró sus reuniones, al parecer en diversos ámbitos, hasta
principios del siglo XVII.
En este momento, la
terminación de la Plaza Mayor, el ensanchamiento de las partes más
estrechas de la calle Mayor y la constitución, ya clara, de un eje real
entre el Alcázar y la Plaza Mayor, con el Palacio de los Consejos en
medio, llevó al Concejo a querer levantar un edificio nuevo, situado en
la misma plaza y de cuyo proyecto se hizo cargo el citado Gómez de Mora.
El plan se presentó
al rey para su aprobación en 1621, recién subido al trono el joven
Felipe IV y las disposiciones se iniciaron de inmediato.
Se levantaron los cimientos, pero enseguida las obras
y los materiales para la misma empezaron a escasear y marchar lentas. Las obras,
oficialmente no se paralizaron, pero entre 1621 y 1640, prácticamente no
se trabajaba.
En este último
año, el arquitecto municipal elaboró un nuevo proyecto, - modernización del anterior -, y los trabajos
marcharon con cierto ritmo, estando terminado el grueso del edificio hacia 1660.
Posteriormente, y hasta 1692, se siguió trabajando en partes menores.
Es decir, Madrid obtiene en
el XVII el premio de un edificio comunal, la llamada Casa de la Villa.
Los reyes, especialmente
Felipe IV, favorecieron libranzas o partidas para recompensar el silencio fiel
del Concejo de la ciudad que era Corte, presidido por el Corregidor, nombrado
por el rey, que presidía las juntas y daba su visto bueno a los asuntos.
Le ayudaban dos tenientes de
corregidor, nombrados por éste pero que tenían que ser aprobados
por el Consejo Real, los cuales se encargaban de la vigilancia de
establecimientos públicos.
Los regidores eran cuarenta,
generalmente de título vitalicio y hereditario, seguidos de cargos más
técnicos como escribanos, el alférez mayor, abogados,
procuradores, alguaciles, mayordomos, etc., además de fontaneros,
arquitectos y alarifes propios del Concejo.
Además, el
Ayuntamiento nombraba a los justicias o alcaldes de las villas y aldeas que
entraban dentro de su Alfoz.
Aparte de estos dos organismos -
el Concejo y la Junta de Policía y Ornato
- en Madrid desarrollaba su labor un tercer organismo, con jurisdicción
sobre la Corte, la Sala de Alcaldes de Casa y Corte, cuyas competencias eran
mantener el orden sobre la ciudad que albergaba el aparato cortesano y monárquico.
Con frecuencia, las
disposiciones y actuaciones que emanaban de la Sala y del Concejo chocaban,
siendo continuos los conflictos entre ambos organismos, aunque en algunas
cuestiones el entendimiento resultaba obligado.
Este organismo lo presidía
un miembro del Consejo Real, más alcaldes, relatores, escribanos y
porteros.
Los "alcaldes" de
Casa y Corte estaban encargados de administrar justicia en la ciudad que era
Corte. Su origen procedía de la Edad Media, y desde siempre tuvieron
destacada influencia en el monarca.
Al principio eran ocho, pero
más tarde, Felipe IV elevó su número a doce, al tiempo que
este organismo se asentaba, en la década de 1630, en el nuevo palacio que
serviría de Tribunal, la conocida por Cárcel de Corte, hoy
Ministerio de Asuntos Exteriores, cerca de la Plaza Mayor.
Este tribunal de justicia,
compuesto por los "alcaldes de Casa y Corte", constituía la
sala quinta del Consejo de Castilla, y uno de los alcaldes presidía la
sala, a título de Gobernador elegido por el rey.
Puede decirse que estos
cargos tenían un poco la condición mixta de ser magistrados y
corregidores, pues su jurisdicción abarcaba tanto el derecho civil como
el criminal. En este último aspecto, sólo había una
autoridad superior, la del soberano.
El tribunal cuidaba también de la seguridad,
asistiendo a cuantos actos públicos, paseos, procesiones, rondas o
corrales de comedias se celebrasen en la ciudad. Otra competencia que detentaba
el tribunal era la fiscalización de los abastecimientos de la Corte.
Para poder cumplir todos los cometidos contaban con
la ayuda de cien alguaciles, que eran quienes ejecutaban las órdenes y
efectuaban las rondas de vigilancia por los seis cuarteles o distritos en que se
dividía la ciudad. El alguacil mayor era algo así como el jefe
mayor de la policía madrileña.
Además de los
alguaciles, había en relación con la Sala de Casa y Corte una
serie de autoridades subordinadas, como un fiscal, cuatro escribanos de la Cámara
del Crimen, dos relatores, un procurador de pobres y otros diversos
funcionarios.
La Sala o tribunal se reunía
diariamente, por la mañana, leyéndose los informes de lo sucedido
el día anterior, y procediendo a órdenes o diligencias, elaborándose
finalmente un informe general que era elevado al Consejo Real.
Los alcaldes o magistrados,
ya indicados, dictaban sentencia en salas de justicia, habilitadas también
en el mismo edificio, donde a su vez estaban internados los presos, en espera de
juicio y sentencia.

Imágenes:
- Edificio del Ayuntamiento de Madrid conocido
como "Casa de la Villa". El proyecto fue completado por el arquitecto
Gómez de Mora y su construcción no comenzó hasta el año
1621. Durante varios años las obras estuvieron paradas y, hasta 1640, prácticamente
no se realizó trabajo alguno. En este último año, el
arquitecto municipal Gómez de Mora elaboró un nuevo proyecto, -
modernización del anterior -, y el trabajo tomó un
nuevo camino, quedando la mayoría finalizado hacia 1660. Después,
y hasta 1692, se siguió trabajando en los detalles menores.
- Cárcel de Corte. En la década
de 1630, este palacio que sirvió de Tribunal de Justicia, fue conocido
como la Cárcel de Corte. Actualmente, es el Ministerio de Asuntos
Exteriores Español, cerca de la Plaza Mayor.
- División del Madrid de los Austrias en
distritos. La distribución, es my aleatoria por la falta de documentación
y atiende a la ubicación de las parroquias.



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