




Durante el reinado de Isabel II (1833 -
1868) la ciudad de Madrid, lo mismo que el resto de España, vivió
periodos de inestabilidad política, comenzando por la propia guerra
civil, provocada por los carlistas a la muerte de Fernando VII.
Las conjuras, las conspiraciones, los
pronunciamientos y las barricadas levantadas en las calles de la ciudad fueron
abundantes.
La actividad favorita de gran parte de la
nobleza, de los militares, de la burguesía y de parte del pueblo llano
era "la conspiración". Los cafés,
las tertulias, los periódicos y algunos mentideros alimentaban todo tipo
de rumores y de revoluciones.
No se trata de hacer una descripción
de la evolución política de este reinado. Solamente indicar que,
la mayor inestabilidad se dio durante la minoría de edad de la reina y
como ejemplo apuntar que, entre 1836 y 1847 se sucedieron 25 gabinetes
ministeriales, lo que supone una media de un nuevo gobierno cada cinco meses y
unos cuantos días.
Entre los pronunciamientos, destaca la
"Vicalvarada" de 1854. En ella, los
generales O'Donnell y Dulce se levantaron contra el gobierno y sus tropas se
enfrentaron en Vicálvaro, un pueblo cercano a Madrid. El triunfo de los
sublevados permitió formar gobierno a otro general, Espartero, que había
sido regente y que tenía fama de liberal progresista. Dos años duró
este intento.
Los días posteriores al triunfo de la
"Vicalvarada" se produjeron en Madrid
algaradas callejeras y asaltos a palacios y casas de ministros y nobles. Cabe señalar,
entre otras, el asalto a la casa del Ministro de Fomento, situada en la calle
del Prado con vuelta a la de León. Así mismo, el palacio de D. José
de Salamanca, en la calle Cedacero fue asaltado e incendiado. Igual suerte sufrió
la casa del Ministro de Hacienda.
Las barricadas aparecieron por las calles próximas
a la Puerta del Sol. Pero las mayores iras populares se concentraron en el jefe
de la policía, que fue sacado de su casa, paseado entre insultos y
agresiones de la multitud y finalmente fusilado en la Plaza de la Cebada.

Isabel II, que reinó en España desde
1833 a 1868,
año en que se exilió a Francia
después
del triunfo de la revolución "Gloriosa".
En 1865, una decisión real dio lugar
a otra serie de manifestaciones populares, que originaron la famosa
"Noche de San Daniel". Esto ocurrió
el día 10 de abril. El motivo, fue la propuesta de Isabel II de ceder al
Estado el setenta y cinco por ciento de la venta de los bienes del patrimonio
real, quedándose la Casa Real el veinticinco por ciento restante.
La generosidad de la reina no fue bien
entendida puesto que vendía unos bienes que, en términos
estrictos, no eran suyos.
Tanto el gobierno como el ayuntamiento se
manifestaron a favor, ya que con ese dinero resolvían las dificultades
económicas que tenían. Sólo algunos políticos se
opusieron, y una voz se alzó con fuerza en contra de la propuesta, la de
D. Emilio Castelar, en el periódico "La Democracia".
Y lo hizo con vehemencia y con palabras como
las siguientes: "... desde el punto de vista
político, es un engaño; desde el punto de vista jurídico,
una usurpación; desde el punto de vista legal, un desacato a la ley;
desde el punto de vista popular, una amenaza a los intereses del pueblo".
Como su autor era catedrático de
Historia de España en la universidad central, el gobierno presionó
al rector de la universidad para que le expedientase. Al no aceptar el rector
también fue apartado de su cargo. Esto fue lo que provocó las
protestas estudiantiles, que terminaron con 12 muertos y unos 200 heridos, por
las descargas de una compañía de la Guardia Veterana.
La venta de los bienes afectó a una
parte del Retiro, la más próxima al Paseo del Prado, lo que dio
lugar, unos años más tarde, a la construcción del barrio de
los Jerónimos.
Un nuevo pronunciamiento, en septiembre de
1868, encabezado por los generales Serrano, Prim y Topete, mientras la reina
veraneaba, dio paso a un periodo revolucionario.

Alfonso XII (1857 - 1885), fue proclamado rey
por
el general Martínez Campos.
Es el bisabuelo del Rey de España,
Juan Carlos I.
El triunfo de las tropas levantadas, provocó
la liberación de los presos políticos recluidos en el cuartel de
San Francisco, así como las manifestaciones estudiantiles, que aún
tenían cerca el recuerdo de la noche de San Daniel y que recorrieron la
ciudad arrancando todos los escudos reales que encontraban a su paso.
Aunque con tres años largos de
retraso, los estudiantes habían vencido a la reina, que se iba al exilio.
En el último cuarto de siglo comienza
la construcción de los bulevares, siendo el primero de ellos el de la
calle de Carranza. Amadeo de Saboya acababa de ser proclamado rey y, el 1 de
junio de 1871, circulan por las calles de la ciudad los primeros tranvías
tirados por caballos. Un año antes, habían matado al general Prim
en la calle del Turco y muere en la capital Gustavo Adolfo Bécquer.
Con el final de siglo la Villa conoce
importantes obras públicas: el nuevo Viaducto sobre la calle de Segovia,
el teatro Apolo, la basílica de Atocha y la nueva plaza de toros en la
Fuente del Berro.
Se abre al público el paseo de coches
del Retiro; se inaugura el mercado de hierro de la plaza de la Cebada, la nueva
casa del Monte de Piedad, el Museo Antropológico, el teatro de la
Comedia, el hipódromo de la Castellana, el ferrocarril directo con
Portugal, la estación de Delicias y la fuente del Angel Caído.
Se pone la primera piedra de la catedral de
la Almudena; se inaugura el Palacio de Cristal del Retiro, el monumento a Isabel
la Católica, el Ateneo, el Colegio de San Ildefonso, las Escuelas
Aguirre, el nuevo edificio del Banco de España y se derriba la legendaria
Puerta de San Vicente, felizmente reconstruida en 1995, sobre su antigua
cimentación.
En el orden político, el último
tercio de siglo se ha despedido primero con la proclamación de la I República
y después con la restauración de la monarquía. Muere
Alfonso XII, nace su hijo, Alfonso XIII, y es regente de España Doña
María Cristina.



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