




Es comprensible que la desamortización
de bienes religiosos afectase a Madrid, pues en esta ciudad, a pesar de los
derribos que había realizado el rey francés, todavía
quedaban 146 edificios religiosos.
Pedro Montoliú, en su libro titulado "Madrid
Villa y Corte" asegura que se distribuían de la siguiente manera:
"... 23 edificios pertenecían al clero
secular, 33 de frailes y monjes, 31 de monjas, 6 hospicios, 13 colegios, 16
oratorios y capillas, 6 ermitas y 18 hospitales". Cuantioso
era el espacio urbano controlado por el clero regular y grandes eran los
intereses que estas órdenes religiosas tenían en Madrid.
Las órdenes religiosas masculinas
fueron las que se vieron más afectadas por el proceso desamortizador, y
perdieron, por tanto, más edificios, quizá su mayor poder en el
entorno del monarca anterior. Su mayor participación en la vida política
y el control que ejercían a través de la Inquisición, les
había hecho acreedores de un mayor odio popular.
La repercusión económica de la
desamortización de Mendizabal en Madrid es importantísima. La
misma, liberó una cantidad considerable de suelo que salió a la
venta, originando el cambio de propiedad de más de 500 fincas y la
circulación monetaria de considerables cantidades de dinero.
A la vez, el suelo urbano se convertía
en una mercancía interesante para quienes disponían de dinero y lo
querían invertir en algo que les proporcionase abundantes beneficios en
un corto espacio de tiempo.
Otra consecuencia, también
destacable, fue la modificación de la trama urbana. Aparecieron nuevas
plazas como las de Tirso de Molina o la de Vázquez de Mella, al
derribarse los conventos de la Merced y de la Paciencia respectivamente. También
se ampliaron calles como las de la Victoria o Arenal, e incluso aparecieron
otras nuevas, como el Pasaje Matheu, Doctor Cortezo, Orellana, etc.
Hubo plazas que por la misma razón
ampliaron su espacio, entre otras las de Santo Domingo y Pontejos. Todos estos
cambios mejoraron la habitabilidad, pero también ponían en
evidencia la necesidad de más ampliaciones y reformas.
En 1843, Isabel II pone la primera piedra
del Palacio del Congreso de los Diputados. Un mes después, las Cortes la
declaran "mayor de edad". Tiene trece años
y un mes.

Entrada en Madrid de José Bonaparte desde
Chamartín de la Rosa, el 4 de diciembre de 1808
Siendo alcalde José Vizcaíno,
Marqués de Pontejos, se hizo un plano topográfico de la Villa que
fue dividida en cinco distritos y 50 barrios.
Durante el mandato de Angel García
Loygorri, se lleva a cabo una moderna pavimentación de las calles y se
reforma la Puerta del Sol, en cuyo centro se instala una gran farola de bronce,
alimentada por gas.
En la Plaza Mayor y a instancias del
cronista Mesonero Romanos, se instala la estatua ecuestre de Felipe III, que
hasta entonces había permanecido en la Casa de Campo. Se termina el
Observatorio Astronómico, que se había levantado en el cerrillo de
San Blas, en el Retiro, otro de los proyectos que había encargado Carlos
III a Juan de Villanueva.
Causa gran convulsión, en septiembre
de 1850, el derribo de las casas de Tócame Roque, donde vivían más
de cincuenta familias de chisperos.
Los grandes acontecimientos siguen sucediéndose
en Madrid. Se inaugura el ferrocarril que une la capital con Aranjuez, el
Palacio del Congreso de los Diputados, el Teatro Real, llega el chotis y se
cierra definitivamente la plaza Mayor.
El movimiento revolucionario iniciado en Vicálvaro,
hace que las turbas asalten las residencias de la reina madre, María
Cristina de Borbón, del marqués de Salamanca y del Conde de San
Luis. En la plaza de la Cebada fusilan al policía Francisco Chico.
Espartero entra en Madrid, tras el triunfo de la revolución de julio, y
asume la presidencia del Gobierno.
Las reformas urbanísticas en la Villa
empiezan a estar a la orden del día. El 26 de mayo de 1856, un real
decreto ordena la ejecución del ensanche y reforma de la Puerta del Sol.
Pero el acontecimiento más importante
de aquellos años es la llegada a Madrid de las aguas procedentes del río
Lozoya a través del canal construido a expensas de la reina y que lleva
su nombre: Isabel II. Para festejar este hecho extraordinario se instala en la
calle de San Bernardo un surtidor, que lanza el agua a 90 pies de altura.

José Bonaparte (1768 - 1844), "Pepe
Botella",
fue rey de España desde 1808 hasta 1813
por
imposición de su hermano Napoleón.
Por aquel entonces, la Villa queda dividida
en dos cuarteles, 10 distritos y 89 barrios. Tiene 153 edificios públicos,
7.000 casas particulares, 510 calles, 69 plazas y plazuelas y 280.000
habitantes.
El 19 de julio de 1860 se aprueba el
"Plan Castro" para el ensanche de
Madrid, el primer plan urbanístico de gran envergadura tras la política
de desamortizaciones, necesario para ordenar el presente y el futuro inmediato
de la ciudad.
En este plan se abandona la tesis del
crecimiento radial de la Villa y se crea un eje de desarrollo ajeno a la red
arterial que parte del núcleo interno Plaza Mayor-Puerta del Sol.
El desarrollo de Madrid se orienta hacia el
Norte, quedando limitado por una red viaria conocida como las
"Rondas", en la actualidad compuestas
por el paseo de Reina Victoria y las calles Raimundo Fernández
Villaverde, Joaquín Costa, Francisco Silvela y Doctor Esquerdo.
El "Plan Castro"
prevé un crecimiento en torno a las 2.000 hectáreas hacia el Norte
y Noreste. El crecimiento por el Sur está mediatizado y limitado a causa
del río Manzanares y el entramado ferroviario de Atocha.
Pocos años después, se
comprobarían los resultados del Plan de Ensanche diseñado por el
ingeniero Carlos María de Castro.
Con el mismo, se produjo el asentamiento de
la clase más burguesa de la ciudad, beneficiada por las tareas de
urbanización del marqués de Salamanca expulsando, hacia los
extrarradios, a la clase social más deprimida de Madrid.
Se produjo un crecimiento, con superpoblación,
en el nuevo barrio de Tetuán de las Victorias, que se une a la barriada
de Cuatro Caminos, además del crecimiento de otras barriadas, como
Prosperidad, Guindalera, las Ventas o Vallecas.
La puesta en marcha del
"Plan Castro" obligó al derribo
de la cerca construida en tiempos de Felipe IV. Definitivamente, este plan, como
casi todos los planes urbanísticos redactados en la historia de Madrid,
tuvo un alto grado de incumplimiento.



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