Lo que se conoce como "Prehistoria" es uno de los campos de investigación más sometido a revisión por lo reciente de su implantación y lo dificultoso de su estudio.

Hasta el siglo XIX era norma común tomar al pie de la letra el relato bíblico de la creación del hombre, siendo Charles Darwin uno de los primeros en apuntar la teoría de la evolución y, por lo tanto, el revulsivo preciso para iniciar la búsqueda de nuestros antepasados más remotos y conocer sus formas de vida.

El hallazgo, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, de restos Paleolíticos abre las puertas del conocimiento a una fase ignorada del desarrollo de la Humanidad pero planteando nuevas incógnita, irresolubles en nuestros días.

Aún no sabemos de qué tronco de primates se desgajaron los primeros homínidos ni por qué éstos eligieron caminar erguidos a diferencia de sus antepasados. Tampoco sabemos dónde se produjo el cambio de estado, aunque los indicios apunten a África.

La cronología también es incierta. Quizás el proceso se inició hace veinte millones de años o quizás fuese antes. No se puede asegurar que lo hiciera una única rama, porque lo pudieron intentar varias y sólo una llegar a caminar sobre dos pies.

La evolución humana, tal como hoy se concibe, es una autopista con ramales laterales que acaban en punto muerto sin que se puedan encontrar eslabones precisos entre ellos. El Homo Sapiens no es consecuencia evolutiva del de Neanderthal, ni éste seguramente del Homo Erectus. La cuestión es saber de donde venimos, pero la pregunta no tiene respuesta por el momento.

La distribución geográfica es otra incógnita. La mayoría de hallazgos homínidos se han realizado en África y Extremo Oriente. Las criaturas a las que pertenecen, los Australopitecus, vivieron desde hace aproximadamente 7 millones de años hasta hace 1 millón en dos fases evolutivas diferenciadas pero caracterizadas por el bipedismo y continuadas por otros Australopitecos de una antigüedad de 3 a 1 millón de años.

Sin embargo, el siguiente eslabón, llamado Homo Hábilis por ser la primera criatura que fabrica herramientas , aunque se halla en zonas cercanas y ser su coetáneo, se extiende a la Península Ibérica cambiando el recorrido supuesto de estos seres, que hasta ahora se creía que, de haber emigrado, lo habrían hecho hacia Oriente.

El Homo Hábilis puede trastocar muchas teorías. La emigración siempre se achacó al Homo Erectus, que existió desde un millón y medio de años hasta hace 100.000, atribuyéndosele la conquista de las zonas templadas del planeta. Ahora, el supuesto de la ocupación de España desde Gibraltar por su antecesor para seguir subiendo hacia el Norte, abre perspectivas desconocidas.

Con estas precisiones queremos hacer entender la realidad de los estudios prehistóricos, en los que no hay teorías que sean más consistentes que otras en igualdad de pruebas. Un hallazgo sólo demuestra la existencia de ese hallazgo y no se puede generalizar la enseñanza que se extraiga de él. Por ello, cuando nos refiramos a aspectos concretos, lo haremos abriendo la puerta a todas las revisiones posibles.

La nomenclatura es otro punto a tener en cuenta. El nombre de un eslabón se refiere casi siempre al primer lugar donde se encontró. Con las culturas pasa lo mismo. A partir de la confección de útiles y al ser éstos muy parecidos en distintos puntos geográficos, se acepta el nombre de la más investigada para datar la procedencia de los encontrados en otras partes.

Como originariamente fueron los franceses los más dedicados a la Prehistoria, casi todas las culturas que trabajan la piedra llevan acepciones de ese país, sin que eso quiera decir que el Abbevillense español, por citar un período, sea una copia del de nuestros vecinos. Simplemente, la piedra se trabaja de forma similar a como se hizo en la localidad de Abbeville y en el mismo tramo temporal.

Esta sistematización acarrea otros problemas. No todos los grupos humanos pertenecientes a una cultura usaron los mismos materiales. Cada zona tiene sus peculiaridades y el que un clan supliera la piedra por el hueso y éste no se haya conservado no significa que fuera más retrasado que otro del que nos han llegado todas las herramientas. En estos casos hay que apelar al buen hacer del equipo investigador para situar en sus coordenadas cada uno de los descubrimientos.

En contrapartida hay que apuntar la alta fiabilidad de los métodos empleados hoy y la sensibilidad ante una etapa del desarrollo de la Humanidad que, afortunadamente para todos, comienza a ser desvelada después de siglos de desconocimiento.

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