


Madrid entra en la Historia
de la mano del Emir cordobés Muhammad I (850-866), cuando ordena
construir un baluarte defensivo, en lo alto de un cerro, a la izquierda del río
Manzanares.
Este castillo, formaría
parte de un cinturón defensivo, desplegado entre el Macizo Central y la
ciudad de Toledo, que había sido capital del antiguo reino visigodo.
La finalidad de esta red de
atalayas, torres vigías y castillos era el establecer un sistema estratégico,
una muralla infranqueable, que permitiera conocer los posibles avances de las
tropas cristianas con suficiente antelación y que sirviera también
de freno a estos ataques, comunicándose las distintas guarniciones entre
sí mediante humaredas (de día) y con hogueras y fogatas (de
noche).

Se sabe que, la fortaleza
madrileña era una pieza capital en el funcionamiento de dicha red.
Castillejos y atalayas se situaban cerca de las vías naturales de
penetración, de norte a sur, descendiendo desde Gredos y Guadarrama.
Muchos de estos enclaves han
llegado a nuestros días, bien por restos o por la toponimia, como La
Alameda, Torrelodones, Valdetorres, Buitrago, El Berrueco, Mirabel, Torrelaguna,
Venturada o El Vellón, por no hacer más larga la lista.
La
construcción del baluarte madrileño se debió plantear como
fortificación de empeño, con recios y sólidos muros y
fortificaciones. La propia voz castellana de "almudena"
, que de su origen árabe prevaleció posteriormente, indica
con claridad qué tipo de fortificación se hizo.
Además, el hecho de
que el castillo de Madrid quedase a mitad de camino entre las montañas de
Guadarrama y Toledo, le otorgaba carácter de llave o bisagra en la
seguridad de los árabes.
En esta primera
"almudena"
del siglo IX hubo habitantes, además de soldados. Parece indicarlo
la gran extensión que abarcaba el itinerario de una muralla que salía
del castillo en sí, dejando un considerable espacio interior.

Si la guarnición era
abundante, se hacía necesaria una población que abasteciera a la
soldadesca de alimentos, útiles y prendas.
Nos hallamos por
tanto, no sólo ante un hecho físico, el castillo, embrión
del futuro Madrid, sino también ante una primera población de
madrileños. Esos habitantes, aunque se dedicaran a menesteres no
directamente bélicos, dependerían de los jefes militares de las
guarniciones.
"Almudayna"
significa también
"ciudadela", - núcleo
urbano fortificado -, y las nueve hectáreas que había
dentro de la muralla, eran suelo suficiente para un número de callejuelas
y casas.
Es arriesgado afirmar que
las autoridades militares musulmanas dispusieran desde el principio de la
construcción un solar para la población civil, pero la diferencia
entre castillo propiamente dicho y la muralla es enorme.
Dentro de este recinto
pueden diferenciarse tres áreas: al norte, el castillo; en el centro, un
espacio vacío a modo de campo de maniobras, llamado luego Campo del Rey,
y hoy Plaza de la Armería, que suele darse siempre en fortalezas
importantes; y al sur, la
"almudayna" o pequeña ciudad.
No es casual que, la población
se dispusiera hacia el sur, pues por esta zona era más fácil la
salida, frente a los barrancos del norte y del oeste.
La comunicación
en ésta zona meridional era más fácil con el exterior, y de
ahí que se abrieran en este flanco dos puertas.
El itinerario
que dibujaba la primera muralla del siglo IX alcanzaba cerca de dos kilómetros,
abriéndose varias puertas cuya localización aproximada se conoce,
aunque no se conserven.
Arrancaba del ángulo
suroeste del castillo, continuando por el escarpe del barranco que cae al Campo
del Moro llegando a la Cuesta de la Vega, donde se abría una de las
puertas.
Seguía un lienzo que,
hoy por hoy, es el mayor y mejor que conservamos, bordeando por el norte el
moderno Viaducto pero sin cruzar el barranco. En algún punto de este
tramo surgía una "coracha" o
brazo pequeño de muralla, que moría en la famosa Torre Narigués,
que debía ser una avanzada sobre la caída del terreno.
Continuaba por detrás
del actual edificio de Capitanía, para en la calle Mayor, frente a la del
Factor, abrirse otra puerta, la que los cristianos llamaron de Santa María
por la proximidad a la parroquia del mismo nombre, pero que los árabes
conocían por Arco de la Almudena.
Llegada a este punto en el
arranque del camino de Alcalá de Henares, el recorrido de la muralla
experimentaba otro giro orientándose hacia el norte, por la calle del
Factor, para llegar a la Plaza de Oriente y unirse al castillo, aunque es
posible que antes se abriera una tercera puerta, llamada de la Sagra, quizás
sólo de utilidad militar. Eran las puertas del suroeste,
- de la Vega - y la del sureste
- de la Almudena - las utilizadas
mayoritariamente.

Ambas tenían en el
cuerpo central un gran arco de herradura, flanqueado a los lados por dos
macizas torres, de una de las cuales, en la puerta de la Vega, aún pueden
verse restos, aunque es muy posible que debajo de la moderna calzada de la
calle, quede la parte baja de toda la construcción.
Esta es al menos, la
descripción que de las dos puertas madrileñas nos hicieron López
de Hoyos y Jerónimo de la Quintana, a finales del siglo XVI y principios
del XVII.
La Puerta de la Vega
debieron aún verla, pero la de la Almudena o Arco de Santa María
ya había desaparecido, aunque la tradición conservaba la etimología
del lugar y además, los citados eruditos, debieron manejar narraciones
escritas u orales anteriores.
La puerta de la Vega o de
Al-vega, se situaba al final de la actual calle Mayor, más allá de
la fachada de la cripta de la nueva Catedral de la Almudena, iniciando lo que en
el callejero madrileño aún se denomina Cuesta de la Vega.
IMAGENES:
Guerreros
Hispano-Musulmanes y
restos de la
vieja muralla musulmana

- Guerrero Hispano-Musulmán.
Lleva
casco metálico, lanza larga y una maza de madera.
El brazalete es una
condecoración.
- Jefe militar Hispano-Musulmán .
Tocado
con una gorra amplia adornada con tachones,
porta una lanza mediana con "amentum"
o enganche
para lanzarla con más fuerza.
- Guerrero Beréber .
Su casco es de
cuero y apuntado en la parte superior.
Está armado con jabalina
ligera, espada larga y una porra de cuero
lastrada anteriormente con
piedras.
- Restos de la vieja muralla Musulmana en la
Cuesta de la Vega.
Al fondo el ábside de la Catedral.


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