Se ha llegado a pensar que la ciudad tenía orígenes mitológicos, aunque estas teorías han resultado siempre ser más un deseo para emular la historia de otras ciudades europeas, que un verdadero rigor científico.

Los que creyeron que fué llamada "Metragirta" ó "Mantua Carpetana" y dijeron que había sido fundada por Ocno Bianor, hijo de Tiberio, rey de Toscana y de la bella Mantua, nunca imaginaron o supieron de hechos de viejas civilizaciones perdidas, las cuales, son redescubiertas por los investigadores de vez en cuando.

Algunos, dicen que la ciudad podía haberse llamado originalmente "Ursa" ("oso" en Latin), debido al gran número de estos animales que fueron encontrados en los alrededores de los montes colindantes, y que, junto con el árbol del "madroño", han sido el símbolo de la ciudad desde tiempos medievales, pero...

En el siglo II a.C. comenzó la conquista de la Península Ibérica por los Romanos, hallando tan sólo pueblos pastoriles - no había ciudades -, quedando las huellas de su paso sobre los suelos ibéricos. Y, entre esas huellas, en las tierras ribereñas del Manzanares, mosaicos, lápidas, bronces y cerámicas han sido encontrados.

Roma, sí, pasó por estos suelos. Hubo un balbuceante Madrid romanizado, un paso más en la andadura hacia la que llegaría a ser capital de un imperio poderoso.

En el siglo V los Suevos, Vándalos y Alanos invadieron la Península Ibérica. Cono no había suficientes soldados para la defensa, Roma pidió ayuda a los Visigodos quienes lograron hacer huir a los invasores.

Tras Roma, los Visigodos. Y siempre, como una estampa y una vida que van repitiéndose bajo tiempos distintos, aquellos humildes núcleos de pobladores en las márgenes de un río.

En el año 711 se inicia la conquista Islámica por el Sur de España. Lejos, en tierras del sur, se ha hundido la monarquía Visigoda junto a las aguas de otro río, teñido de sangre.

Galopan hacia el norte de la península los invasores, pero sólo en las montañas asturianas y cántabras serán detenidos. Han ido quedando a la espalda, bajo el nuevo poderío musulmám, villas y aldeas y, entre los lugares conquistados, estos pequeños núcleos de gentes, que tienen su vida a las orillas de un río, que desciende de las montañas próximas.

Más la Reconquista ha comenzado ya, y de las cumbres norteñas bajan hacia los reinos árabes contingentes cristianos. En previsión de las intentonas de éstos, los musulmanes instalan atalayas y torres fortificadas en lugares estratégicos.

Una de esas atalayas es la que Muhammad I, quinto emir independiente de Córboba, hijo de Abderramán II, construye en una colina situada en la margen izquierda del río Manzanares.

Sobre esta colina se asentarán, al paso de los días, el Alcázar primero y el Palacio Real posteriormente. Al pie del montículo, una barrancada: lo que será siglos después, la calle de Segovia. Y al otro lado de esta hondonada, otra colina: la zona que más adelante será llamada de Las Vistillas.

Es el emir Muhammad Ibn Abd al-Rahman el fundador de Madrid. Lo afirmó, sobre documentación musulmana, un hispanista eminente, Leví-Provençal, y lo rubricaron posteriormente los historiadores más autorizados en el estudio de los orígenes de la ciudad. Pero, ¿cómo nace el nombre de la villa?.

Uno de esos historiadores, Jaime Oliver Asín, ha establecido con razones firmes cúal fue ese nombre "Matrice - escribe - ha sido el primer nombre de la villa. El nombre, sencillamente, del Madrid pre-musulmán".

Ese término, aludía al arroyo que discurría por entre las dos colinas enfrentadas: "Matrice", madre de aguas.

El nombre cambia cuando los árabes llegan a la zona. Esta es llamada ahora por los nuevos pobladores "Mayrit": un nombre que está compuesto por el término árabe "Mayra" (madre, matriz) y el sufijo iberorrománico "it", equivalente a "lugar".

"He aquí, pués, explicado - resume Oliver Asin - por primera vez el hasta ahora enigmático nombre "Mayrit", traducción al árabe del primitivo "Matrice", hecha conforme a un patrón iberorrománico, que la población de la España románica aplicaba, por costumbre, a los nombres de lugar..."

La villa ha tenido así durante la dominación musulmana dos topónimos paralelos por su idéntica construcción y por su equivalente valor etimológico.

Más después de la Reconquista, uno sólo de los dos topónimos tendría que prevalecer. Y ése, sería el cristiano, es decir, el latino visigodo y mozárabe "Matrit", que todavía se conserva intacto en el gentilicio madrileño.

Copyright © 2002 por JLL & JRP.
Todos los derechos reservados.

frebut5.gif