


APARECE EN SANTA MARÍA
LA ANTIGUA UN DEPÓSITO QUE PUDO HABER USADO SAN ISIDRO.
El MUNDO - 22 Septiembre 99 - Texto de R.J. ALVAREZ

Cuenta la primera biografía de San
Isidro que el santo entró un día en la ermita de la entonces
llamada iglesia de Santa María Magdalena para rezar, y protagonizó
un milagro. Unos niños le advirtieron de que a las afueras de la ermita
un lobo estaba merodeando con intención de matar a su burro.
San Isidro les contestó: "Id en paz, hágase la voluntad de Dios".
Concluída la oración, el santo salió de la iglesia para ver
lo ocurrido. Encontró muerto al lobo e ileso al burro. San Isidro regresó
al interior a dar gracias a Dios, que "por
su misericordia salva a los hombre y a los jumentos".
El presunto milagro que revela las
preferencias divinas por los burros en detrimento de los lobos, alimenta una
duda en torno a un objeto hallado dentro de la iglesia que hoy se conoce con el
nombre de Santa María la Antigua.
Bajo la escalera que conduce al coro, y
oculto por numerosos tabiques que ocupan el sotocoro, existe un pozo. La tradición
dice que San Isidro Labrador abrevaba allí los bueyes de su arado.
La ermita podía haber sido construida
en relación a este pozo y a los milagros del santo. Sin embargo, San
Isidro acudía a orar a este lugar en el siglo XII y los técnicos
que tratan el asunto datan la ermita uno más adelante.
En esta iglesia, los arqueólogos han
encontrado restos de cerámicas del siglo I. Las investigaciones arrojan
que el lugar donde está enclavada la minúscula iglesia formó
parte de una villa romana. En aquel tiempo, no era un templo. Probablemente, se
tratara de una pequeña construcción destinada a los trabajadores
que explotaban la villa.
Bastantes siglo después, los mudéjares
levantaron la ermita, que se conserva íntegra, aunque en muy mal estado.
Arqueólogos y arquitectos contratados por la Comunidad de Madrid llevan
trabajando en su investigación y restauración cuatro meses.

PIE DE FOTO: Imagen del pozo,
presuntamente utilizado por San Isidro.
Los historiadores quieren saber si el pozo
que está en una de las esquinas de la iglesia es uno de los que usó
San Isidro.
Los materiales utilizados en la construcción
muestran la modestia del edificio. El enclave de la iglesia y los textos históricos
que hacen referencia a sus visitantes dan protagonismo a lo rural, aunque hoy
esté en pleno Carabanchel.
San Isidro era un trabajador del campo, por
lo que la teoría de que frecuentara Santa María la Antigua no
parece descabellada.
El santo murió en 1172 y los técnicos
datan la aparición de la ermita algunos años después, ya en
el siglo XIII. Aun así, la fecha no es oficial. Además, cabría
la posibilidad de que, aun siendo posterior a San Isidro, la ermita fuera
construida respetando la existencia del pozo.
Antes de dedicarse a la labranza, el patrón
de Madrid fue pocero. De hecho, se le atribuye la creación de varios
pozos y el hallazgo de numerosos acuíferos.
Detrás de la iglesia de San Andrés,
en la casa de Iván de Vargas - al que sirvió -, en
la calle Toledo y en plena Plaza Mayor se encontraron cuatro pozos de los
construidos por el santo, aunque sólo se conservan los dos primeros.
A la espera de que los investigadores
encuentren a su dueño, en un rincón de una ermita de Carabanchel
ve pasar los siglos un pozo con mucho fondo.

