HALLAN RESTOS DE UNA VILLA ROMANA BAJO UNA ERMITA EN CARABANCHEL
El MUNDO - 21 Septiembre 99 - Texto de Rafael José Alvarez


Cocinaron en el siglo I, rezaron en el XIII, enterraron a sus muertos en el XVII y celebraron misas en el XX. Todo ocurrió en el mismo sitio, la vida de dos milenios en una pequeña construcción que fue primero pieza romana, se convirtió después en ermita múdejar y es hoy la iglesia de Santa María la Antigua.

Cuatro meses después de empezar sus trabajos, los arqueólogos contratados por la Consejería de Cultura de la Comunidad han encontrado en esta minúscula iglesia del cementerio de Carabanchel restos de cerámica, muros y pavimentos de la época romana, construcciones mudéjares y sepulturas del siglo XVII.

Además, han constatado que Santa María la Antigua es la única ermita mudéjar de Madrid que se conserva entera.

La iglesia está en malas condiciones. La humedad ha invadido la parte alta de la torre, la portada está inclinada hacia afuera y algunas actuaciones modernas se llevaron consigo trozos que hoy serían Historia. Pero lo que queda en pie y lo hallado bajo tierra no tienen desperdicio.

Se encontraron pequeños fragmentos de objetos que pertenecen al siglo I o II. Probablemente, se trate de ánforas o recipientes caseros. La información que revela la cerámica indica que en este lugar de Carabanchel habitaron carpetanos, indigenas prerromanos que vivieron en Madrid, Guadalajara, Toledo y Ciudad Real.

"Una de las mejores noticias llegó cuando descubrimos estas manchas negras", dice Araceli Turina, directora de la excavación. La arqueóloga señala una plancha de piedra a aproximadamente un metro y medio de profundidad.

"Aquí había un horno. Las manchas son las quemaduras. El horno en sí ha desaparecido, pero su huella está aquí". Cerca del horno quedan pedazos de un muro de aquella época.


PIE DE FOTO: Vista de las excavaciones, ayer,
en el interior de la ermita de Santa María la Antigua.

¿Qué hubo antes de la ermita?. La hipótesis más sólida indica que en el lugar se levantaron pequeñas construcciones para las personas que trabajaban en la explotación de la villa romana.

"Los hornos estaban alejados del lugar donde vivía el señor para evitar el humo. Es probable que también hubiera cuadras para animales. Hay que seguir excavando", aseguran los técnicos.

Hacia el siglo XIII se levantó sobre este yacimiento romano una ermita de estilo mudéjar. "Es muy importante que se conserve entera. En Madrid tenemos la torre de la iglesia de San Nicolás y la de San Pedro el Viejo, pero la única ermita mudéjar completa es ésta", comenta Turina.

Los árabes que construyeron la ermita bajo cultura cristiana dejaron muchas firmas sobre su condición. "Los árabes tenían fama de ser buenos albañiles y construían con el estilo que les era más conocido. Por eso, aunque ésta es una ermita construida para el culto cristiano, hay signos árabes, como una ventana de los muros exteriores", afirma el codirector de la excavación, Enrique Rontomé.

En la parte del altar se ha descubierto un suelo de cal mudéjar que podría ser una preparación para otro suelo. Más abajo no hay nada, sólo tierra.

Una de las curiosidades de la ermita se encuentra a la izquierda del ábside. En la base del arco hay una piedra que está girada 90 grados sobre lo que debía ser su colocación natural. Rontomé opina que fue puesta al revés "para que encajara mejor y sujetara el arco con mayor seguridad".


PIE DE FOTO: Imagen de la portada y la torre
de la iglesia de Santa María la Antigua, ayer.

El exterior de la iglesia también ha arrojado algunos puñados de Historia. "Se ha retirado una galería moderna de nichos y se ha encontrado un muro embutido, probablemente del siglo I. En épocas posteriores se hicieron construcciones sobre él. El resto de esa parte de la iglesia fue arrasado", asegura Araceli Turina.

Las piezas modernas que había adosadas a la ermita - la galería de nichos y la casa del sepulturero - han sido eliminadas para salvar el conjunto.

"La ermita llevaba muchos años sin uso y deshabitada. La construcción es modesta, ya que los cimientos no están muy bien asentados. Se nota que originariamente estaba destinada a una actividad típicamente rural. Es un milagro que haya llegado hasta nuestros días", dicen casi al unísono Enrique Rontomé y el arquitecto Pedro Iglesias, director de las obras de restauración.